Software Libre y Alternativas

Banshee, el viejo reproductor de música, revive como snap en Linux

Una versión empaquetada por Alan Pope permite volver a usar Banshee 2.6.2 en escritorios modernos. Más que un relanzamiento, es un ejercicio de preservación de software libre.

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Banshee, el viejo reproductor de música, revive como snap en Linux
OMG! Ubuntu

El anuncio sorprendió a más de uno en la comunidad: Banshee, aquel reproductor de música que dominó los escritorios GNOME a principios de los 2010, volvió a estar disponible. No se trata de un fork nuevo ni de un desarrollo activo, sino de un paquete snap que empaqueta la última versión estable lanzada en 2014.

Alan Pope, conocido por su trabajo en Canonical y en la comunidad Ubuntu, subió el snap a la tienda. La versión incluida es la 2.6.2, la misma que dejó de recibir actualizaciones hace más de una década. El paquete viene con algunos parches de compatibilidad y restaura servicios en línea que en su momento fueron parte importante de la experiencia de Banshee, como la integración con Last.fm o fuentes de letras.

Sin embargo, el propio empaquetador es claro en su advertencia: no todos los servicios históricos funcionarán. Muchos de ellos ya desaparecieron o cambiaron sus APIs de forma incompatible. En ese sentido, se trata más de un “cadáver reanimado” que de una resurrección completa, como bien señaló el artículo original de OMG! Ubuntu.

Por qué Banshee sigue siendo recordado

Para quienes lo usamos en su época, Banshee era más que un reproductor. Tenía una interfaz limpia, buen soporte para podcasts, sincronización con dispositivos móviles y, sobre todo, estaba construido sobre Mono y GTK, lo que le daba un estilo muy propio dentro del ecosistema GNOME. Su motor de reproducción se basaba en GStreamer y permitía extensiones comunitarias que ampliaban sus funciones.

Con el tiempo, el proyecto perdió momentum. La comunidad de Mono en Linux se fue reduciendo, Rhythmbox se consolidó como la opción por defecto en GNOME y otros reproductores como Lollypop o Strawberry tomaron el relevo con enfoques más modernos. Banshee quedó como un recuerdo de una época en la que el escritorio Linux experimentaba con todo tipo de tecnologías.

El valor de las “cápsulas del tiempo”

Lo interesante de esta noticia no es tanto volver a usar Banshee como reproductor diario (aunque algunos lo harán por nostalgia), sino lo que representa el uso de contenedores como Snap para preservar software antiguo. Al empaquetar la aplicación junto con todas sus dependencias de la época, se evita el problema clásico de que una pieza de software deje de compilar o ejecutar cuando las bibliotecas del sistema cambian.

Esto no es nuevo: ya hemos visto casos similares con Wine, con emuladores o con aplicaciones empresariales que nadie mantiene pero que todavía se necesitan. El snap de Banshee es un ejemplo concreto de cómo las tecnologías de empaquetado moderno pueden servir también a la preservación digital y al archivo de la cultura hacker.

Desde la perspectiva del software libre, mantener accesible el código y los binarios de proyectos abandonados es una forma de respetar el trabajo de quienes lo crearon. Banshee fue publicado bajo la licencia MIT, por lo que no hay impedimento legal para esta clase de ejercicios.

Si sos de los que guardan discos duros con distribuciones antiguas solo para poder abrir tal o cual programa, este tipo de snaps te ahorran el dolor de cabeza. Claro que tiene sus trade-offs: el paquete es más pesado que una versión nativa y no integra del todo con el tema del sistema, pero cumple su función.

Cómo instalarlo

Si querés probarlo, el comando es sencillo:

snap install banshee

Recordá que necesitarás tener el soporte de snapd en tu distribución. Una vez instalado, podrás abrir tu biblioteca antigua, aunque no esperes que todos los plugins de antaño funcionen a la perfección.

En MamaLibre siempre defendimos la idea de que el software libre no se trata solo de usar lo último, sino también de poder seguir accediendo a lo que ya construimos como comunidad. Este regreso parcial de Banshee es un buen recordatorio de eso.

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