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Vivaldi 8.1 mejora la gestión de pestañas con una experiencia más intuitiva

La nueva versión del navegador basado en Chromium llega con mejoras en el manejo de pestañas, más opciones de personalización y correcciones de seguridad. Analizamos si vale la pena actualizar desde una perspectiva de usuario que busca alternativas libres de big tech.

Publicado el 10 de julio de 2026, 11:50 hs

Captura de pantalla del navegador Vivaldi 8.1 mostrando su nueva interfaz de pestañas apiladas y paneles laterales
LinuxAdictos

Vivaldi 8.1 ya está disponible y trae consigo una serie de mejoras enfocadas en la gestión de pestañas, uno de los puntos fuertes que siempre distinguió a este navegador. Aunque no introduce cambios revolucionarios, la actualización afina la experiencia para quienes abrimos decenas de pestañas al mismo tiempo y necesitamos herramientas que no nos hagan perder la cabeza.

El equipo detrás de Vivaldi escuchó el feedback de su comunidad y refinó el sistema de stacking de pestañas. Ahora es más intuitivo arrastrar, agrupar y reorganizar pestañas sin que el navegador se vuelva un caos visual. Además, incorporaron atajos de teclado más naturales y una vista previa mejorada que facilita encontrar esa pestaña que tenías abierta hace tres días.

Desde MamaLibre siempre miramos con lupa los navegadores que no pertenecen a Google ni a Mozilla. Vivaldi se construye sobre Chromium, lo que significa que hereda gran parte del motor de Blink y, por ende, una compatibilidad casi perfecta con la web moderna. Pero a diferencia de Chrome, aquí el usuario tiene el control: sin rastreo forzado, con bloqueo nativo de trackers y una personalización extrema que pocos programas igualan.

¿Qué trae exactamente Vivaldi 8.1?

Además de las mejoras en pestañas, la versión 8.1 incluye optimizaciones en el consumo de memoria (un reclamo histórico de los usuarios power user), mayor integración con el panel lateral y correcciones de seguridad importantes. El navegador ahora maneja mejor las pestañas hibernadas, lo que se traduce en menos RAM consumida cuando tenés veinte pestañas abiertas pero solo usás tres.

Sin embargo, es importante ser honestos: Vivaldi no es software libre. Su código fuente es abierto en gran medida, pero no cumple con las cuatro libertades del software libre. Eso lo pone en una zona gris para quienes priorizamos licencias GPL o similares. Si buscás una alternativa 100% libre, Firefox o un fork como LibreWolf siguen siendo la opción más alineada con la filosofía FLOSS.

Por qué igual puede interesarte migrar

Para mucha gente que viene de Chrome o Edge, Vivaldi representa un paso intermedio razonable. Ofrece funcionalidades que Firefox todavía no tiene de forma nativa (como el stacking de pestañas o los comandos rápidos) y evita que tus datos terminen directamente en los servidores de Google. Además, la compañía noruega detrás del proyecto tiene un historial decente en cuanto a privacidad y no se dedica a vender tu perfil publicitario.

La curva de aprendizaje existe. Al principio puede abrumar tanta opción de personalización, pero una vez que configurás el navegador a tu gusto, es difícil volver atrás. Si ya usás herramientas del fediverso o mensajería cifrada como XMPP o Matrix, Vivaldi se integra bien con extensiones de privacidad como uBlock Origin y HTTPS Everywhere (aunque este último ya viene incorporado en muchos casos).

Alternativas dentro del ecosistema libre

Si la dependencia de Chromium te genera ruido, vale la pena explorar forks como Ungoogled Chromium o Brave (aunque este último tiene su propia polémica con las criptomonedas). En el mundo Mozilla, Firefox con contenedores y arkenfox user.js sigue siendo una combinación imbatible para privacidad extrema. La decisión, como siempre, depende de tu balance entre comodidad, privacidad y valores.

Desde MamaLibre no recomendamos cambiar de navegador cada dos meses. Lo importante es entender qué datos generás y a quién se los estás entregando. Vivaldi 8.1 es una mejora sólida para quienes ya lo usan, pero no es la salvación definitiva del navegador web. Como todo en tecnología, conviene probarlo, configurar lo que necesites y decidir con datos propios en mano.

¿Estás usando Vivaldi o pensás probar esta versión? Contanos en los comentarios o en nuestras cuentas del fediverso. La conversación sobre alternativas reales a los gigantes tecnológicos sigue abierta y necesita más voces técnicas y críticas.

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