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Guía de permisos de aplicaciones en Android y Linux

Cómo leer, conceder y revocar permisos de aplicaciones en Android y GNU/Linux para que cada programa acceda sólo a lo que necesita.

Publicado el 15 de agosto de 2026, 17:01 hs

Revisión de permisos de aplicaciones

Guía de permisos de aplicaciones en Android y Linux

Un permiso es una autorización para que una aplicación acceda a una función o a un dato: ubicación, cámara, micrófono, contactos, archivos, notificaciones o dispositivos cercanos. Aceptarlo no convierte a una aplicación en maliciosa, pero conceder más de lo necesario aumenta el impacto de un error o una cuenta comprometida. La pregunta útil es qué tarea justifica cada acceso y durante cuánto tiempo.

Los nombres y pantallas cambian entre versiones y fabricantes. La ruta exacta puede ser distinta, así que usá la ayuda del sistema y no una captura vieja como única referencia.

Android: revisar antes y después

Al instalar una aplicación, mirá qué permisos declara en su ficha y quién la publica. Una linterna que pide contactos merece una pausa; una aplicación de mapas puede necesitar ubicación, pero no necesariamente todo el tiempo. Preferí “sólo esta vez” o “mientras se usa” cuando el sistema lo ofrezca. Si una función no responde sin un permiso inesperado, buscá una explicación en la documentación del proyecto.

Desde Ajustes, abrí Aplicaciones, elegí una aplicación y revisá Permisos. También podés consultar el panel de privacidad para ver qué aplicaciones usaron cámara, micrófono o ubicación. Revocá accesos de programas que ya no usás y desinstalá los que no reciban actualizaciones. Algunas aplicaciones necesitan acceso a archivos para importar un documento; no necesitan leer toda tu biblioteca para una tarea puntual.

Las notificaciones, accesibilidad y administradores del dispositivo son permisos especialmente sensibles. La accesibilidad puede permitir leer y actuar sobre la pantalla; no la habilites para una aplicación que no entendés. Si un programa pide instalarse fuera de la tienda, confirmá su origen, firma y documentación antes de continuar.

GNU/Linux: permisos del usuario y del sistema

En una distribución GNU/Linux, las aplicaciones suelen ejecutarse con los permisos de tu cuenta. Eso limita lo que pueden modificar, pero no las vuelve inofensivas: pueden leer archivos que tu usuario ya puede leer, usar la red y acceder a dispositivos autorizados. Instalá paquetes desde repositorios confiables y revisá qué dependencias agregan.

Los formatos aislados, como Flatpak, pueden mostrar permisos de archivos, red, cámara o dispositivos. Consultá la ficha del paquete y ajustá el acceso con las herramientas que recomiende la distribución. Un contenedor o sandbox ayuda a limitar daños, pero no reemplaza actualizar ni revisar la aplicación.

No ejecutes una aplicación gráfica con privilegios administrativos para “arreglar” un permiso. Usá el gestor de archivos, grupos y configuraciones documentadas por tu distribución. Si una herramienta necesita acceso a una carpeta, compartí sólo esa carpeta cuando el formato lo permita.

Una revisión periódica

Cada tanto, listá aplicaciones instaladas, extensiones y servicios que se inician automáticamente. Quitá permisos que ya no correspondan y revisá si un programa cambió de proveedor o de licencia. Antes de revocar un acceso, guardá tu trabajo: una aplicación puede dejar de funcionar hasta que lo concedas nuevamente.

Los permisos son una conversación continua entre utilidad y control. Dar acceso mínimo, instalar desde fuentes confiables y revisar después de cada actualización reduce sorpresas sin exigir que dejes de usar tus herramientas.

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