El cierre de un bug de 10 años reunió a ex ingenieros de Ubuntu Phone
Un bug de 2016 sobre la falta de documentación para los dispositivos Ubuntu Phone fue marcado como inválido este fin de semana, lo que desató una emotiva reunión virtual de los ex ingenieros de Canonical que trabajaron en el proyecto abandonado en 2017.
El fin de semana pasado, un bug abierto hace exactamente diez años en Launchpad volvió a cobrar vida de la forma más inesperada. El bug #1589796, reportado por Bob Harvey en 2016, señalaba la ausencia total de documentación oficial para los teléfonos y tablets Ubuntu que él había comprado por unas 700 libras. Canonical ya había cerrado el proyecto Ubuntu Touch en 2017, dejando cientos de reportes sin resolver.
Adolfo Jayme Barrientos, miembro del equipo de triaje de bugs de Ubuntu, decidió cerrar el ticket marcándolo como "Invalid". En el comentario de cierre mencionó brevemente el fin del proyecto y agregó un saludo informal a los que habían trabajado en él. Lo que nadie esperaba era que ese simple comentario se convirtiera en un punto de reencuentro.
En cuestión de horas, decenas de ex ingenieros de Canonical que participaron en el desarrollo de Ubuntu Phone y Ubuntu Touch comenzaron a aparecer en los comentarios. Algunos ya no trabajan en la empresa, otros siguen vinculados al ecosistema Linux, pero todos compartieron anécdotas, capturas de pantalla antiguas y hasta recuerdos de las frustraciones y los momentos de euforia del proyecto.
El cierre del bug terminó transformándose en una reunión improvisada llena de nostalgia. Ingenieros que no se habían cruzado en años intercambiaron mensajes, recordaron las dificultades técnicas del Convergence y los desafíos de convencer a los fabricantes de hardware de apostar por un teléfono con Linux de escritorio.
Para muchos seguidores del software libre, Ubuntu Phone representa todavía un "what if" potente: qué hubiera pasado si el proyecto hubiera recibido más apoyo, si el timing hubiera sido distinto o si las alianzas con fabricantes hubieran funcionado mejor. El proyecto no murió del todo —la comunidad mantiene vivo Ubuntu Touch a través de UBports—, pero el esfuerzo original de Canonical quedó congelado en el tiempo.
El bug #1589796, que permaneció abierto durante una década, ya no existe. Pero gracias a su cierre, revivió por un rato la memoria colectiva de un equipo que intentó llevar Linux al bolsillo de la gente mucho antes de que Android y iOS dominaran el mercado.
En un mundo donde los proyectos open source suelen desaparecer sin dejar rastro, este reencuentro espontáneo demuestra que las comunidades técnicas tienen memoria larga y que, a veces, hasta un simple "Invalid" puede servir como excusa perfecta para volver a juntarse.