Cómo instalar Linux desde cero en cualquier máquina: guía sin miedo
Aprendé paso a paso a instalar Linux en una computadora vieja o nueva, desde la descarga de la ISO hasta el primer arranque, sin asumir que ya sabés nada de terminal ni particiones.
Instalar Linux desde cero no es tan complicado como te pintan. Yo pasé más de diez años arreglando computadoras en un ciber del barrio y te aseguro que el mayor obstáculo no es técnico, es el miedo a romper algo. Acá te explico todo como si estuviéramos sentados juntos mirando la misma pantalla, sin saltarnos ningún detalle y sin dar nada por sentado.
¿Por qué instalar Linux desde cero?
Porque es la forma más limpia. No vas a arrastrar basura de Windows, vas a tener control total sobre las particiones y vas a aprender cómo funciona realmente tu máquina. Además, en hardware viejo revive como por arte de magia: una netbook del 2010 con 2 GB de RAM corre liviana y sin ventiladores que se derritan.
Elegir la distribución adecuada
No todas las distros son iguales. Si es tu primera vez, empezá con algo amigable. Ubuntu es la más conocida, pero si querés algo más ligero probá Linux Mint o Zorin OS. Para hardware realmente viejo, recomiendo AntiX o Bodhi Linux. Bajate la ISO desde la página oficial de cada una. Siempre verificá el checksum; es un paso que evita dolores de cabeza después.
Preparar el medio de instalación
Vas a necesitar un pendrive de al menos 8 GB. Olvidate de usar Rufus si estás en Windows; mejor usá Balena Etcher o Ventoy. Ventoy es una maravilla: copiás varias ISOs en el mismo pendrive y elegís cuál bootear sin reformatear cada vez.
En Linux mismo, el comando es sencillo:
sudo dd if=ruta-a-la-iso.iso of=/dev/sdX bs=4M status=progress oflag=sync
Cambiá sdX por tu pendrive (usá lsblk para identificarlo). Ojo, este comando borra todo lo que haya en el USB.
Configurar la BIOS/UEFI para bootear desde el USB
Reiniciá la máquina y entrá a la BIOS (generalmente apretando F2, F10, Del o Esc). Desactivá Secure Boot (Linux no lo necesita y suele complicar las cosas). Cambiá el orden de boot para que el USB esté primero. En máquinas modernas con UEFI, asegurate de que esté en modo UEFI y no Legacy.
Guardá los cambios y reiniciá con el pendrive conectado. Si todo salió bien, vas a ver el menú de la distro (Try or Install).
El instalador paso a paso
La mayoría de las distros traen un asistente gráfico. Elegí “Instalar junto a Windows” si querés dual boot (recomendado para empezar). El instalador te va a preguntar:
- Idioma y distribución de teclado (elegí Español de Argentina).
- Tipo de instalación: normal o mínima.
- Particiones: acá es donde más gente se asusta.
Si no querés complicarte, dejá que el instalador use todo el disco. Si querés separar /home (recomendado para no perder tus archivos si reinstalás), creá manualmente:
- Una partición EFI de 512 MB (tipo FAT32, flag esp) si es UEFI.
- Una partición swap del tamaño de tu RAM (o el doble si tenés poca memoria).
- El resto para la raíz (/).
Usá ext4 para las particiones Linux. Es confiable y rápido.
Después de la instalación: primeros pasos
Una vez que reiniciás, sacá el pendrive. Lo primero que tenés que hacer es actualizar todo:
sudo apt update && sudo apt upgrade -y
(O el equivalente según tu distro: dnf en Fedora, pacman en Arch, etc.)
Instalá los drivers que necesites. En laptops, el touchpad o el WiFi a veces requieren paquetes extras. Para hardware viejo, instalá linux-firmware y mirá si reconocen la tarjeta de video.
Configurá tu usuario, instalá las herramientas básicas (Firefox, LibreOffice, VLC) y empezá a explorar. No le tengas miedo a la terminal; es tu mejor amiga. Empezá con comandos simples como ls, cd, pwd y df -h para ver cuánto espacio tenés.
Posibles errores y cómo solucionarlos
- “No bootable device”: revisá el orden en la BIOS y que el pendrive esté bien grabado.
- Pantalla negra después de instalar: probablemente problema con el driver de video. Booté con
nomodesetagregando ese parámetro en GRUB (apretá e en el menú de arranque). - WiFi no funciona: conectate por cable y actualizá el kernel o instalá el firmware correspondiente.
Si algo sale mal, no te desesperes. La comunidad es enorme. Podés preguntar en foros como los de Ubuntu o en grupos de Telegram de soporte en español.
Consejos finales para no tener miedo
Hacé una copia de seguridad de tus datos importantes antes de empezar. Probá la distro en modo live antes de instalar. Y recordá: siempre podés volver a Windows si querés (aunque después de un mes usando Linux es raro que quieras).
Instalar Linux desde cero es como aprender a andar en bici. Al principio parece inestable, pero una vez que agarrás confianza, no querés bajarte. Y lo mejor: tu máquina vieja vuelve a tener vida útil, sin pagar licencias ni sufrir actualizaciones forzadas.
¿Listo para dar el salto? Bajate tu ISO, prepará el USB y arrancá. Yo estoy seguro de que en menos de una hora vas a estar navegando en tu nuevo sistema. Y si te trabás en algún paso, escribime en los comentarios o buscá en MamaLibre: tenemos guías para casi todos los tropiezos comunes.